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En
los años de la Restauración los generales
adoptaron la cimitarra con empuñadura de marfil,
según la moda napoleónica aprendida
en Egipto; de otro modo tenían espadas curvadas
con vainas muy trabajados, mientras los Guardaespaldas
a caballo adoptaron después de 1830 una espada
parecida a la napoleónica para los dragones,
dicha "sabre de battaille." Los otros cuerpos
oficiales tuvieron espadas derechas de vario género.
A
principios de los años Cincuenta se construyeron
nuevos fusiles por la infantería de 40' y de
38' a muelle hacia atrás, producidas en Torre
Anunciada y en Mongiana.
Otras armas
de fuego se introducieron en los últimos
años del Reino, todavía hasta
1860, mientras que los oficiales de infantería
cambiaron su modelo de sable adoptando el
modelo 1845 francés (otros cuerpos
adoptaron los modelos precedentes).
Las importaciones de armas del extranjero
no vinieron en todo caso nunca suspendidas
de manera definitiva .
La
artillería pesada
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Después
de 1846 las armas de fuego normalmente en uso fueron:
cañones de 33 y 24 de costa; cañones
de 24, 16 y 3, 3½ y 4 pulgadas ingleses de
plaza; cohetes de 2, 2½, cañones de
12 y 6 de campo; "carronate" de 32, 24 y
22; cañón "carronata" de 30;
obúses de 8 a la Paixhans por marina y costa;
obúses cañones de 117 y 60 por la marina
de guerra; obúses de 8 de plaza y de asedio;
obúses de 6 y 5-6-2 por baterías de
montaña; morteros de 12 y 8; petrieri de 13;
cohetes de 3, 3½ y 4 pulgadas ingleses de plaza;
cohetes de 2, 2½ ,2½ de campo.
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Los
obúses de 80, 117 y 60, las "carronate",
las piezas de costa y las de marina eran de
hierro fundido, cohetes de chapa, las otras
armas de fuego de bronce en liga de cobre y
estanco (100 a 11). Los cohetes tenían
una potencia que superaba las 2000 alas (1 ala
= aproximadamente m. 1,94), superior a la de
los cañones. |
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