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Salvatore Fergola, Ceremonia de inauguración
del ferrocarril Nápoles-Portici en presencia
del Rey Fernando II (particular), 1839, pintura
al temple sobre papel, Nápoles. |
Todo
eso también lo confirma Giuseppe Paladino
en la sección dedicada a Fernando II
en la Enciclopedia italiana (Treccani), donde
escribe: «Dio impulso
a construcciones de pública utilidad.
El primer ferrocarril inaugurado en Italia fue
el Nápoles-Portici (1839). A ello siguió
en el reino otro ramal Nápoles-Capua.
Bajo Fernando II fue ampliada la red telégrafica
a sistema eléctrico (...). La marinería
mercantil de vapor recibió gran incremento;
en 1848 ocupaba el tercer puesto por número
y armamento de barcos. Una serie de tratados
de comercio con Inglaterra, con Francia y con
la Sardinia inauguraron un sistema iluminado
de moderado proteccionismo (1841-1845). Las
haciendas fueron administradas de modo extraordinario:
el contribuyente napolitano pagaba menos que
otros italianos...». |
Por
cuánto concierne la administración de
la justicia, hace falta recordar que después
de la revolución de1848 no han sido ejecutadas
en el Reino de Nápoles ejecuciones capitales
(excepto la de Agesilao Milano). ). De las 42 conminadas
por los tribunales, Fernando II conmuta 19 de ellas
en cadena perpetua, 11 en 30 años a los hierros,
12 en penas menores .
En los mismos años el Rey amnistia a 2.713
condenados por crímenes políticos y
7.181 por crímenes comúnes, mientras
desde1848 la estadística criminal en el Napolitano
está en constante disminución (cuando
se celebró el proceso a Settembrini y Spaventa
por haber fundado la sociedad oculta "Unidad
italiana", los observatorios extranjeros, aunque
hostiles a los Borbones, tuvieron que admitir que
el proceso fue conducido por magistral corrección)
.
Por otra parte, así el periodista francés
Charles Garnier describe la situación del Reino
en su Memoria sobre el Reino de las Dos Sicilias
(París, 1866): «los
impuestos resultaban menos incómodas que aquellos
de Piamonte y menor de las italianas de los años
postunitarios; el crédito del gobierno sólido,
la deuda baja, el reclutamiento mucho más tolerable;
gran parte de las entradas fueron empleadas en la
agricultura y en las obras públicas, entre
que se recuerdan el primer ferrocarril y el primer
telégrafo eléctrico en Italia, y también
el primer puente suspendido y los primeros faros refractadores
fueron realizados en el Reino; y así el primer
buque de vapor. El comercio estuvo en crecimiento,
floridas las manufacturas» .
En general, a los ya más que elocuentes juicios
históricos hasta ahora indicados, se puede
añadir que Fernando viajó mucho por
el Reino para visitar hospitales, cárceles,
campos de trabajo…para constatar personalmente
las reales necesidades de los súbditos; para
ahorrar y poder disminuir los impuestos, además
de reducir los gastos de Corte y las personales, redujo
el sueldo de los ministros y estableció contra
el desempleo que la misma persona no pudiera revestir
dos cargos públicos; muchos parques de caza
reales se devolvieron a la agricultura; desarrolló
la industria, especie la textil, se construyeron,
además de las calles y los ferrocarriles, puertos,
obras mercantiles, puentes sobre ríos, cementerios
fuera de la población, hospitales, conservadores,
orfanatos, jardines de infancia para niños
pobres, también manicomios (abolió de
hecho la mendicidad), casas para niñas, cárceles
modernas e institutos por sordo-mudos; curó
la cultura fundando cátedras, abrió
bibliotecas, colegios, huertos agrarios y escuelas
gratuitas; saneó las tierras de los pantanos
sipontinas y la isla de S.Esteban frente a Gaeta e
introdujo nuevos cultivos en el Reino; fundó
institutos para animar la iniciativa económica
premiando con medallas a los mejores; en cada ocasión
(bodas reales, fiestas particulares…) prodigó
donaciones para pobres y dotes de boda para niñas
necesitadas; cuando hubieron epidemias de cólera
fue de persona a los hospitales, y así también
hizo cuando hubieron terremotos y desastres naturales,
socorriendo materialmente a los desamparados; por
otro lado también reforzó el ejército
y la marina militar que se volvió una de las
mejores en Europa. Otro más habría que
decir. Pero es claro como Fernando II fue la maxima
y más completa expresión de aquel reformismo
político y social, inaugurado por su bisabuelo
Carlos, que siempre caracterizó la Real Casa
de Borbón de las Dos Sicilias.
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