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La edificación del Palacio
Real de Napoles, como se sabe, no se debe a los Borbones.
Fue el Virrey español Fernando Ruiz de Castro
que ordenó su construcción, puesta en
obra a principios de 1600, en previsión de
una visita al virreinato (que luego no se concretó)
del nuevo Rey de España Felipe III de Hasburgo.
La razón que nos lleva a considerar incluso
este complejo reside en las significativas obras de
restauración y adorno del Palacio y del área
a su alrededor llevadas a cabo por los Borbones. Fue
sólo bajo Fernando II que el Palacio alcanzó
el nivel de magnitud y belleza que hasta la fecha
lo caracteriza.
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El Palacio surgiría
en la extensa zona entre Santa Lucia y Castelnuovo;
el proyecto general se le encargó a Domenico
Fontana, uno de los arquitectos más célebres
de la época, ya autor de las grandes
obras de Papa Sisto V en Roma. Luego, sin embargo,
las obras tardaron decadas y el proyecto original
de Fontana vió muchos cambios.
Todavía el Palacio, con su gran “Largo
del Palazzo”, representó, durante
todo el siglo XVII, el centro vital de la vida
política y social napolitana. |
El Palacio Real desde
el Palacio Salerno,
aguada, Giacinto Gigante, 1854 |
Las aportaciones de
Carlos y Fernando IV (I)
Al llegar el Rey Carlos en 1734, el Palacio se encontraba
en pésimas condiciones, completamente desbastecido
hasta de lo necessario para acoger al Rey y a su Corte,
hasta el punto de tener que valerse del monte de piedad
y de préstamos privados para comprar muebles,
cortinajes y adornos. .
Fachada Plaza del Plebiscito |
Al arquitecto Ferdinando Sanfelice se le encargó
la construcción de un piso para el Mayordomo
Mayor en el pabellón oriental hacia Castelnuovo;
luego, en 1742, realizó, junto con el
ingeniero de cámara Casimiro Vetromile,
nuevas restauraciones.
En 1736 empezó el traslado de las colecciones
farnesianas, que luego fueron parcialmente llevadas
a Capodimonte. En ocasión de las bodas
del Rey con Maria Amalia de Sajonia, en 1737
se reunieron en el edificio los mejores artistas
presentes en Napoles para adornar varias alas
del Palacio (especialmente la Sala Diplomática,
llamada también Primera Antecámara
de Su Majestad); entre ellos recordamos a: Francesco
Solimena, Francesco De Mura, Nicola Maria Rossi,
Domenico Antonio Vaccaro.
en el mismo año se creó una Fábrica
de Porcelanas, primer esbozo de la que se convertiría
en la renombrada Fábrica de Capodimonte.
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Fachada Meridional |
En 1751 se abrieron las actividades
de la Real Imprenta Palatina, enriquecida con las
maquinarias procedentes de la famosa tipografía
de Raimundo de Sangro, Príncipe de Sansevero,
luego, en 1753, se le encargó a Vanvitelli
la restauración de la Fachada edificada por
Fontana.
Sin embargo, a decir verdad, Rey Carlos nunca se encariñó
completamente con el Palacio Real, si bien viviera
allí, probablemente por un lado por ser demasiado
sujeto a la caótica vida de la capital, y por
otro por no haber sido una “construcción
suya”. En su mente y en el corazón ya
se encontraban dos Palacios Reales, Caserta y Capodimonte:
por consiguiente las obras volvieron a comenzar solamente
bajo Fernando IV.
Se edificó el largo cuerpo de Fábrica
hacia oriente, el Nuevo Pabellón, que ocupó
gran parte de los jardines, ahí donde ahora
se encuentra la Biblioteca Nacional; luego se puso
en ejecución la edificación de la fachada
hacia el mar – que, sin embargo, se quedó
por terminar – y se realizaron la seis primeras
arcadas con balcones.
En 1769 Ferdinando Fuga convirtió definitivamente
la Sala Grande del Palacio Real español,
que los Virreies ocupaban para los espectáculos,
en pequeño Teatro de Repertorio del Palacio.
Para su inauguración se representó
una Serenata, o fiesta teatral en musica por
G.B. Sassi, con musica de Giovanni Paisiello.
En el pequeño teatro se representaron
principalmente obras de Nicola Piccinni, Domenico
Cimarosa y de Paisiello compuestas especialmente
para el Rey. Durante los años Setenta,
aún bajo la dirección de Fuga,
se llevó a cabo el embellecimiento de
las salas; las puertas pintadas del palacio,
los tapices de la Real Fábrica, y que
todavía se encuentran conservados, se
remontan a aquella época.
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Vista del palacio desde
los "Caballos de bronze" |
Para 1773 el Rey había habilitado
el terreno en frente para el desempeño de las
exhibiciones militares, dedicando la Piazza del Castello
a las fiestas populares que antecedentemente se realizaban
justo en aquel sitio.
En 1767 se fundó el Colegio Militar, en 1778
la Academia de Ciencias y Letras, y en 1785 se emprendió
el arreglo del Gran Archivo. Además se volvió
a establecer en el patio del picadero el Taller de
Porcelanas, ya que Carlos precedentemente había
trasladado el todo en Capodimonte: en 1781 la dirección
del taller fue dejada en manos de Domenico Venuti.
Finalmente, en 1782, Fernando abrió una Fábrica
de Aceros con maestros vieneses, sempre dirigida por
Venuti.
Trás el año 1815, Fernando llamó
a Palacio Canova, y le comisionó una estatua
de Carlos; en 1819 siempre a Canova se le encargó
una estatua del Rey mismo; sin embargo el artista
se encontraba viejo y infermo, así que sólo
logró modelar el caballo. La estatua fue terminada
por Antonio Calí: luego, en 1829, los dos monumentos
fueron situados en la plaza.
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